Aquí la masa es sobria —un volumen enlucido en un rosa muy pálido, con una puerta acristalada y una trampilla de limpieza— y todo el color se concentra en el remate.
Este va revestido con un damero de azulejos que alterna un verde anís franco y un gris jaspeado, montado en gradas escalonadas que acompañan la subida de los humos hacia la chimenea. El resalte, lejos de ser solo decorativo, sigue el trazado del circuito de acumulación.
Realizada en 2013.

Un hogar pasante y las trampillas antes de la instalación
El hogar es pasante: situado en el límite entre dos estancias, abre el fuego por ambos lados. Es lo que justifica su ubicación: la masa irradia de forma simétrica allí donde el tabique al que sustituye no calentaba nada.

En el costado, cuatro trampillas de limpieza se alinean en vertical, una por cada codo del circuito. Esta vista de obra, tomada diez meses antes, las muestra en estado de huecos reservados: marcos colocados, portezuelas aún sin montar.

Montada en el verano de 2013, fotografiada terminada en la primavera de 2014.


