Azulejos verdes moldeados, un horno cerrado por una doble puerta de fundición, un hogar acristalado y dos bancos calefactados dispuestos en escuadra: esta estufa reúne todo lo que sabe hacer la tradición del Kachelofen, diseñada y construida de obra a medida para esta casa antigua, bajo sus vigas originales.
El contraste da el carácter: la masa y los bancos, enlucidos y alicatados en un verde profundo, sostienen la columna de azulejos, en la que cada pieza recoge la luz de forma distinta. El calor se recibe sentado, con la espalda apoyada, o sube despacio hacia la planta superior por el hueco de la escalera.

Entregada en 2025, en una casa en plena renovación.
La obra
Los azulejos llegan tarde en una obra de estufa de masa: la albañilería está terminada, el circuito de humos cerrado y probado, y el aparato espera su revestimiento.

Aquí se ve el orden de las cosas: el banco de obra está montado y enlucido, con su trampilla de limpieza abierta, y los azulejos con relieve se van aplicando cara por cara. Los grandes paneles grises del fondo son el aislamiento que separa la masa del muro antiguo; sin él, parte del calor se iría a la fábrica del edificio.

La conexión se hace sobre un elemento cerámico octogonal, con una junta trenzada que absorbe la dilatación. Es un punto delicado: el conducto y la masa no trabajan a la misma temperatura y, por tanto, no se mueven a la vez.


